¿Cómo convenzo a mi jefe para empezar en Social Media?

Publicado: enero 17, 2011 en Reflexiones

En muchas organizaciones, tanto ONGs como empresas, suele haber reticencia al uso de Social Media. En muchos sentidos es normal, la mayoría de las direcciones están formadas por personas que empezaron sus carreras profesionales en un mundo sin ordenadores. Se han adaptado al correo electrónico pero las redes sociales “son cosas de chavales”.

Sabemos que esto no es cierto pero mientras ellos lo crean no hay más discusión. También sabemos que el Social Media será clave en el futuro de cualquier organización pero debemos conseguir que la dirección también lo vea. O al menos, que no se oponga.

Partamos de que la dirección no es tonta, al fin y al cabo, ganan un buen dinero. Por lo tanto, si tienen dudas es porque no ven lo que pueden ganar o los riesgos que corren debido a su ausencia.

Creo que hay varias estrategias que se pueden usar:

Vamos a ganar más y nos va a costar menos. Al menos conseguirás que te presten atención unos instantes para ver cual es esa solución mágica. Aquí apelaremos al lado más racional, por lo que será clave dar cifras. Público potencial como los 12 millones de usuarios de Facebook en España. Coste de impactos publicitarios más bajo que métodos tradicionales. Coste de adquisición de nuevos clientes… Elige los números que más puedan apelar a tus superiores y asegúrate que tienes suficientes cifras para rebatir todas las pegas. A cada pero una nueva cifra.

Corremos riesgos de una crisis. Uno de los principales miedos a abrir comentarios en una web o a abrir espacios en Social Media es el riesgo a las críticas. Pero esa es la táctica del avestruz: me escondo para no oírlas. Es importante hacer entender que las críticas se van a producir en Internet porque ahora cada persona tiene un altavoz en la red. La única diferencia entre estar o no es tener la posibilidad de escuchar y responder cuando estas se produzcan. El “ojos que no ven, corazón que no siente” no sirve para Internet. Debemos conocer para poder reaccionar.

Aunque no quieras, ya estamos. Creemos las normas. La idea de que al no haber una presencia oficial no se está presente en Social Media es otro error. Los trabajadores y clientes de cualquier organización son parte de su identidad digital. Un trabajador que se queja en su Twitter, un vídeo haciendo el cafre en la oficina colgado en YouTube o un actualización del CV en LinkedIn antes de que un ascenso sea oficial afectan a la marca. Tal vez sea una buena idea no empezar por proponer crear una presencia en una plataforma sino por crear unos procedimientos sobre los usos a título individual.

No tienes nada que perder. Déjame 20 minutos al día para crear una página en Facebook, una cuenta de Twitter, etc. Funciona cuando existe un clima de confianza y con una dirección que no tenga miedo a reconocer su desconocimiento. Es arrancar sin mucha fe pero con suficiente libertad para, al menos, poder actuar. Vamos, es ir ya a la desesperada.

Claro, una vez conseguido el sí (con reticencias) es fundamental acertar con lo que hagamos; una página en Facebook puede no ser lo más acertado para una empresa de armamento que tiene por único cliente al Gobierno. Debemos elegir qué y dónde lo hacemos pero, sobre todo, ser capaces de aportar resultados para que empiecen a creer.

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